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domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Qué harías tú para mejorar la enseñanza de la natación, en una piscina pública o municipal?


Esta pregunta me la hizo el otro día un padre que tiene su hijo en un cursillo de natación municipal, gestionado por una empresa privada. Cómo el tema es muy amplio y daría para un debate en profundidad, le he dicho lo siguiente:

PUNTO DE VISTA
SOLUCIÓN
Actualmente es mejor que los niños se diviertan.
Posiblemente sería mejor que los niños se formasen y aprendiesen.
La enseñanza es fundamentalmente recreativa, destacando el disfrute y el entretenimiento.
Quizás sería mejor buscar la manera de corregir sus errores técnicos, mejorar sus habilidades y adquirir conocimientos en la natación.
Falta de motivación  y  experiencia en algunos monitores y profesores.
Para enseñar en natación, ante todo tiene que gustarte el agua, si no te gusta es mejor que abandones, tú como monitor, profesor, entrenador tienes que tener ganas de enseñar.
A algunos niños y niñas se les ve desganados, desmotivados, aburridos de hacer siempre lo mismo y otras veces también como ausentes de la actividad.
A los niños y niñas hay que motivarlos constantemente y tratar siempre que aprendan las destrezas progresivamente y también buscar la perfección de esas destrezas, esa quizás sea la solución a su aburrimiento.
La mayoría de padres que llevan a sus hijos a cursillos de enseñanza en este tipo de instalaciones, son poco críticos con la situación, la mayoría piensa que es suficiente con que los niños y niñas se diviertan y lo pasen bien.
Creo que los padres deberían buscar una enseñanza de calidad, basada en un aprendizaje técnico correcto y al mismo tiempo, el buscar que el niño niña desarrolle también su responsabilidad.
Los controles que se hacen de lo avanzado en la enseñanza son bastante deficientes.
Los controles de la enseñanza tendrían que ser claros y evaluar la realidad de los futuros nadadores.
El juego está muy presente y a menudo, sin reglas.
El juego debe ser ocasional y a ser posible reglado, lo primero es la formación del niño.
Los aprendizajes son poco exigentes en las diferentes destrezas y ejercicios.
El aprendizaje debería ser valorado, en función del esfuerzo que hace el aprendiz de nadador, por conseguir aprender lo que se le enseña.
No se profundiza en que los ejercicios que se hagan correctamente, se pasan de unos a otros sin una solidez y una habilidad en las destrezas que se practican y esto conlleva muchos defectos, por otra parte difíciles de corregir más adelante. A modo de ejemplo pasar a enseñar la mariposa sin haber dominado la braza u otro estilo.
El profesor, monitor, etc. debe enseñar los ejercicios y estos hacerse correctamente y hasta que no se dominen del todo no pasar al siguiente.
Se pierde mucho tiempo en filas fuera del agua.
La clase de natación se desarrolla en el agua y las filas fuera del agua habría que evitarlas.
Falta una promoción del deporte de la natación, sólo se promociona lo lúdico.
El deporte de la natación debe ser otra opción a tener en cuenta en una piscina pública o municipal y debe fomentarse su práctica a través de los Clubs de natación y los ayuntamientos deberían ayudar a su creación y difusión.




Y ahora amables lectores yo les hago esta misma pregunta, ¿qué harían ustedes para mejorar la enseñanza en una piscina pública o municipal?.
Muy posiblemente  tendrán otras ideas, u otros comentarios, que serán bien recibidos aquí en este espacio, que es el suyo también.

Gracias por vuestra atención,
Un saludo,

domingo, 25 de diciembre de 2011

Un cambio de rumbo

Desde hace algunos años se detecta en las competiciones, que cada vez más niños-as se vuelcan en el deporte de la natación y eso es muy bueno para nuestro deporte. Pero, por otra parte, también se observa que muy pocos nadadores culminan sus carreras, por encima de los 25 años, una edad óptima para las más altas cotas en este deporte.


¿Qué está sucediendo?

Varias cosas:
Que desde edades muy tempranas se está compitiendo y a los 14-15 años, algunos chicos están completamente saturados de las competiciones y son muchos los que abandonan, cuando es en estas edades en las que verdaderamente se forman el carácter, la sociabilidad y se ponen unas bases sólidas para formar su personalidad, sin embargo es cuando más se flojea y los abandonos están a la orden del día.

Otros abandonan por falta de motivación.

Y algunos simplemente porque no están destacando.

Y los más por obligaciones escolares que cada vez les exigen una mayor dedicación y esfuerzos.

¿Qué podemos hacer?

Nosotros como entrenadores podemos hacer mucho y como primer objetivo se me ocurre que mientras el niño sea niño que disfrute del agua y fomentar sus habilidades. Esto debe ser primordial.

Otro punto es que la formación está por encima de la competición siempre.

Fomentar el amor por la natación por encima de las marcas.

Hacer una programación desde el momento en que el chico o la chica tiene recursos abundantes tanto de técnica, como de habilidades en el agua y se empieza por tanto a programar su carrera deportiva para poder alcanzar esa cota de los 25 años.

Abrir líneas de investigación para profundizar en el conocimiento de esta realidad y buscar otras alternativas.

Trabajar más en el sentido de desarrollar al nadador físicamente y fomentar todas sus potencialidades.

Buscar la salud de todos los nadadores y siempre trabajar en esa dirección.

Enseñarles a luchar y a no desfallecer en los momentos difíciles.

Entrenar con optimismo y alegría, a pesar de no obtener buenos resultados a corto plazo, siempre trabajar a largo plazo

Es una tarea difícil, pero podemos intentarlo y quizás en nuestras competiciones veamos pronto nadadores de 25 años y más.

Y ya ¿a qué esperas para enfrascarte en la natación?, bueno pero ten paciencia y sigue estos pasos:

1º) Hazte un reconocimiento médico.

2º) Regula tu vida: estudia, entrena y disfruta de tu familia y amigos.

3º) Ponte objetivos como deportista y como persona.

4º) El objetivo más importante debe ser superar tus propias deficiencias técnicas.

5º) Aliméntate bien, los hidratos de carbono y las frutas deben ser tu fuerte.

6º) Procura estar siempre al máximo de tus posibilidades cuando entrenes.

7º) Practica la natación en un estado óptimo de salud.

8º) Si ganas una competición disfrútala con alegría y si pierdes que no se te venga el mundo encima. En ambos casos trata de aprender.

9º) Tú eres un deportista, un nadador como la copa de un pino y nunca discutas  las decisiones de un árbitro en una competición, a pesar de que pienses que está equivocado, ya llegará el día en que tus condiciones estarán por encima de esos errores.

10º) Y nunca te olvides de felicitar a tu adversario cuando te gane en una carrera.




domingo, 18 de diciembre de 2011

Algo más de mi estilo de enseñanza y de mis inquietudes


Soy un apasionado de la natación y de todos los nadadores.

Después de un cierto tiempo llegué a la conclusión que el fracaso nunca estará presente en mis sesiones de entrenamiento, siempre habrá esperanza.

Trato de implicarme al 100% en lo que hago.

Me gusta que el nadador vaya consiguiendo pequeños logros en base a su esfuerzo y dedicación.

Busco el progreso de todos los nadadores, independientemente de su nivel y siempre les pongo objetivos.

Me entrego en cuerpo y alma por mis nadadores.

No falto a los entrenamientos, me gusta vivirlos intensamente.

Trato de ser siempre positivo, calido y humano.

La dedicación y la entrega es mi mayor satisfacción y siempre está presente.

No me gusta perder el tiempo en los entrenamientos con explicaciones aburridas, únicamente trato de ser  práctico y procuro ser creativo.





domingo, 11 de diciembre de 2011

Esos pequeños nadadores


Son nadadores inquietos, que tienen nervio, que están continuamente en movimiento, no suelen comer golosinas, se ensucian cuando juegan, les gustan las comidas caseras, las que nos hacían nuestras madres y abuelas, las de toda la vida y no esas mierdas de comidas rápidas con las que se alimentan algunos chicos/as, hoy en día. Aquellos juegan con los perros y los gatos y otras mascotas, van con camiseta en invierno y no tienen frío, caen y se levantan, tienen rasguños por todo el cuerpo y no pasa nada, a veces son como caballos desbocados a los que conviene poner freno, pero no son ni más ni menos que niños deseosos de aprender y de descubrir el mundo..
Simplemente niños que disfrutan y gozan de las cosas más sencillas de la vida.
Es una suerte tener esta clase de chicos/as en tu programa, aprende de ellos y disfrútalos.


domingo, 16 de octubre de 2011

Sin disciplina no hay una enseñanza eficaz

Yo al menos lo creo así. Para que el desarrollo de las sesiones sean fructíferas y los nadadores aprenden tiene que haber un respeto a las normas establecidas, cumplir los horarios y los objetivos de entrenamiento.


Es precioso fomentar el esfuerzo en cada sesión de entrenamiento.

Los nadadores tienen que aprender a escuchar al entrenador, es importante para ellos y para su futuro como personas.

Los nadadores deben adquirir los conocimientos que les facilite su entrenador y deben ser capaces de llevarlos a la práctica.

El ambiente dentro del grupo debe ser bueno, es una condición básica para el avance de los nadadores y la obtención de resultados.

Para conseguir logros es importante también que el entrenador se esfuerce por sacar lo mejor del nadador, de sus características personales, de su capacidad, de su tesón, de su carácter, el entrenador debe buscar siempre algo válido que potenciar.

Y por último no olvidarse nunca de ser feliz.


domingo, 2 de octubre de 2011

No soy un buen entrenador

Los buenos entrenadores son un pozo de ciencia y de conocimientos, asisten a todos los congresos, y tienen todas las soluciones a los problemas, están continuamente pensando en el rendimiento de sus nadadores, planifican y lo controlan todo, hacen programaciones exhaustivas y lo supervisan absolutamente todo, en fin, que no dejan nada al azar.


Yo no soy así, no tengo ninguna solución, sólo la pasión y el entusiasmo que siento al entrenar a jóvenes nadadores, lo hagan bien o lo hagan mal, siempre me encuentro bien con ellos, a veces dudo y me equivoco y trato de aprender en cada sesión, siempre. Me exijo a mi mismo y exijo a los nadadores, pero disfruto de lo que estamos haciendo, eso para mi es importante, también busco que los nadadores tengan valores, como el esfuerzo, la dedicación, la puntualidad, el amor a la natación, el tener un objetivo. Me gusta, aún hoy, practicar con ellos un viraje, una salida, etc.

Pero a veces, también me deprimo, al ver este mundo lleno de injusticias y saber que muchos de estos nadadores, quizás no lleguen a nada, a pesar de tantos esfuerzos, pero aún así prefiero que mis sesiones de natación sean un sitio donde se aprenda, estén a gusto y deseen volver al día siguiente.

Y para terminar os diré que, por supuesto, soy feliz entrenando.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Enseñanza atípica a un niño de 4 años


Desde principios de julio estamos entrenando con el equipo de natación, en una piscina al aire libre de 25 metros, para competir en algunas travesías del verano y también tratando de mejorar algunos aspectos técnicos, dado que ahora disponemos de algo más tiempo y pensando de cara a la temporada 2010-2011. Pues bien, en esta tesitura surgió el enseñar a nadar a David un niño de 4 años. David es hermano de María una de las niñas del equipo de natación.

Para no entorpecer demasiado nuestro trabajo de entrenamiento aprovechaba los calentamientos para enfocar la enseñanza con David.

En un principio David era reacio a meterse en el agua y los primeros días traté de convencerlo que se metiera conmigo en el agua, no consiguiéndolo, pero no forcé la situación

Eso si, nos miraba como entrenábamos. Así, después del 3er día David accedió a bajar por la escalerilla sujetándole yo junto con una tabla.

Ya dentro del agua David se aferraba con mucha tensión a la tabla. El proceso de coger confianza comprenderéis dada la situación fue lento, tratando de que se encontrase en el agua con absoluta tranquilidad, y que se mantuviese en equilibrio con la tabla, ayudándole en principio y luego el sólo pero yo cerca de él dentro del agua, no sin escuchar antes sus lamentos, pero no cediendo a los mismos, eso sí manteniéndome a la expectativa de todo lo que sucedía.

En los siguientes días, asociado al miedo se produjo el bloqueo de la respiración provocado por las salpicaduras de los nadadores durante el entrenamiento, reducimos su impacto y yo estaba siempre cerca de él..

Más adelante empezó a mover algo las piernas en forma alternativa y llevándole los pies suavemente para que los empeines hicieran el batido de forma correcta.

El mayor inconveniente es estar con otros nadadores, ya que David se asusta con el movimiento brusco del agua, aunque ya va estando más tranquilo después de varias sesiones.

Los días van pasando y fuimos avanzando en confianza, hoy David es capaz de estar en el agua sólo con la tabla y mover las piernas y es capaz de dirigirse con la tabla hacia un lugar determinado y dar la vuelta.

El siguiente paso que estamos tratando de hacer es que coja confianza, que aprenda a flotar de espalda. También hacemos posición ventral nadando como un perrito, primero agarrándome el a mi las muñecas y yo de pie enfrente a él y luego trato de que se suelte.

El aspecto de la ambientación no tenemos muchas posibilidades dada la piscina que para él es profunda. Paliamos esto de forma que se encuentre muy cómodo dentro del agua.

No tener prisa es muy importante en estas edades, disfrutar de lo que hagáis que el niño-a esté contento y eso sí siempre tratar de conseguir pequeños logros que le ayuden a conseguir el objetivo que no es otro de que se divierta, que le guste el agua y que disfrute de la actividad.